Comedias bárbaras

Publicado en el editorial de la revista Euromodelismo, Año 21, nº 259. Copio textualmente corrigiendo sólo un pelín la mala puntuación y algún acento extraviado. Todavía soy excesivamente generoso con los concursos y su fauna. Muy agudo lo de que ninguna maqueta es perfecta. Sí, hasta ahí llegamos.

 CONCURSOS, JUECES Y MAQUETAS IMPERFECTAS

Llevo muchos años en este curioso variopinto mundillo, acudiendo a concursos nacionales e internacionales como participante (es decir, como juzgado) y también como juez. He podido vivir todo tipo de reacciones y pensaba que ya pocas cosas podían sorprenderme, pues bien, hace poco en un concurso un participante se dirigía a un juez aparentemente tranquilo para obtener información sobre la ausencia de premio en una de sus maquetas a la que había dedicado sus buenas horas, después de recibir las pertinentes explicaciones en torno a su maqueta, la metió en una bolsa de plástico, la tiró al suelo y la pisoteó. Si no era digna de ganar un premio tampoco lo era para tenerla en colección. Os preguntaréis ¿era tan mala la pieza?, pues no, tenía un buen nivel pero su carro competía con otros de mucha calidad, quizás con un poco más de trabajo y paciencia habría conseguido tan codiciado galardón.

Con respecto a los jueces pienso que todos tenemos “lo nuestro”, lo que implica conceptos y criterios que en [sic] muchas veces son casi manías. En algunas ocasiones estos son de una dureza que a veces ralla [sic] en la exageración, suele ocurrir que posteriormente en otros concursos han pasado a ser juzgados y, puedo decir que si el criterio aplicado a sus maquetas fuera el mismo que ellos aplican a los demás, posiblemente sufrirían alguna decepción que otra, dado que ninguna maqueta es perfecta. Me he dado cuenta cómo “las lagunas”, incluso las manías de determinados jueces, hacen que el veredicto final no siempre sea equilibrado, quizás por eso se denomina el “fallo” del jurado, y aunque es verdad que cuando se participa en un concurso a todos nos gusta ganar, hay que relativizar los resultados y por tanto los premios, y desde luego ningún trabajo merece ser pisoteado. […]

*Nota: Fallar en el sentido de “juzgar o decidir sobre un litigio o concurso”, no tiene nada que ver con el otro verbo fallar que significa “equivocarse o no atinar”.  Del primero dice la Academia que viene del latín afflare, “rozar con el aliento, olfatear”. Exactamente lo que hacen los jueces con las dichosas piezas de los concursos de modelismo, olisquearlas perrunamente en busca de fallos. Aunque en realidad no hace falta ser juez de concursos. Hay quien lo tiene por deporte cansino desde tiempo inmemorial (naturalmente con las maquetas de los demás). ♦

Acerca de scalator

Modelista por temporadas, horas, ratos y humores. Pocos aciertos, menos currículo y muchas ganas de incordiar al complacido paisanaje. No me busques en redes sociales ni concursos. Tampoco vivo de esto. Estoy por casualidad y de paso, como todo(s).
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