Cuando saca la patita en una conversación el tema del feminismo y de cuestiones sociales relativas a las mujeres, los hombres del último cuarto del siglo XX a esta parte nos ponemos muy gilipollas comentando cuánta razón tienen ellas en sus reclamaciones de igualdad, de lo mucho que ayudamos en las tareas de casa y con los hijos, del horrendo machismo que se resiste a morir, bla,bla, bla. Esto se adoba con un careto estilo “Washington cruzando el Delaware” que queda…, no veas. Pamplinas y vano afán por quedar estupendo. Al menos una inmensa mayoría próxima a la totalidad de nosotros vivimos muy bien con ellas y de ellas. Otra cosa es que no se reconozca públicamente para, ya digo, confundirse con la ola ambiente, especialmente en días como hoy. Mañana, día 9, ya no hay que ponerse el traje de estupendo relamido. Menos mal. Esto dura poco y es una vez al año.

Luego está también la cuota gilipolla de ellas (según parece debe ser el 50%, justito). Me refiero a esas de ellas (una minoría por fortuna) que proponen imponer el feminismo por la Ley de las Doce Tablas (versión siglo XXI) o, peor aún, dejar de maquillarse, de usar tacones o minifalda y que se jodan ellos. Esto último debe ser recomendación de las pelonas gordas de carné, que no aguantan a sus congéneres bellas y delgadas. Tampoco aguantan que cada hija de vecina haga lo que le venga en gana sin molestar al personal. Inadmisible, dónde vamos a llegar con tanto libre albedrío. A esto también juegan muchos de ellos, pero en otros negociados alejados de los peinados y afeites mujeriles.

Hoy traigo una imágenes de unas ellas olvidadas o al menos no tan populares como las de otras mujeres occidentales de la misma época y labor. Bicheando cosas por internet, encontré hace poco tiempo estas imágenes tomadas probablemente en la fábrica de Nakajima o Tachikawa en el Japón de la Guerra Mundial. Propaganda de guerra aparte, estas mujeres ayudaban a fabricar el avión de transporte Showa L2D. Sirva de humilde y torpe recuerdo para las trabajadoras más ejemplares y eficientes que he conocido jamás: mi madre, mi abuela Lola, mi tía Emilia y ML, mi peto y mi espaldar.♦

Una web sobre mujeres en la historia que ya puse hace mucho entre mis enlaces preferidos. Aún sin españolas.♦