Ahora que llego a publicar la revisión 200 para jmodels es un momento tan malo como otro cualquiera para hacer un breve alto y mirar el camino que se deja detrás. No soy de nostalgias ni pienso que los tiempos pasados eran mejores, eso nunca consuela en el presente, que es lo único que podemos vivir, les guste o no a los de la lágrima fácil, tan de moda hoy. Ya verán los añorantes llorones si van a echar de menos estar vivos cuando la espichen.

Este invento de jmodels lo inicié en marzo de 2004, aunque su destino primero no iba a ser una web de modelismo, sino de otro tema que también me interesaba al par, hoy menos. No, no voy a mencionarlo porque no le importa a nadie y no casa con el asunto que me ocupa. Cumplidos ya sobradamente estos tres lustros, y tras haber tenido diferentes rostros, cambios de escena y orientaciones, el marcador simultáneo queda, cuando escribo esto, como sigue: 324 entradas, 719 páginas (200 de revisiones y casi 500 articulillos de historia), 16 seguidores y más de 44.000 visitas (estas sólo desde mayo de 2017 cuando me puse a hacer este weblog, logweb o como se llame y lo que sea). Hay muchas más páginas que escribí y no publiqué, y otras que publiqué y arranqué porque tuvieron su momento y en él se quedaron. Al iniciar por enésima vez el camino con este último formato, me traje las que pensé que podían merecer la pena y deseché muchas otras que mandé al olvido. Ciertamente, nunca creí que fuese a llegar a tal atrevimiento ni a publicar tanto, pero el caso es que ha cundido, sin duda.

Ya lo sé. Los números son sólo eso, no hablan de la calidad del material, de las erratas y errores que contiene este, ni de la cantidad de banalidades, obviedades y falta de puntería que hay entre tanta multitud de cosas escritas. Tampoco dan cuenta esas cifras del tiempo y esfuerzo que cuesta llegar a ellas, esto último para mí se queda. Los que pasan su vida viendo complacidamente los toros desde la barrera y opinando sobre lo que hacemos los demás sin dar puñetero palo al agua, no deberían olvidar que todo esto que aquí hay es, por el momento, gratis y que tampoco ellos nos han enseñado aún ni lo mucho que saben ni lo bien que lo hacen. Ardo en deseos de verlo, pero creo que voy a seguir sentado esperando. Los voceras es lo que tienen, se parecen a aquel refresco que se describía como “la chispa de la vida”, se les va el gas por la boca y luego nada.

Los articulillos de historia, simple copia y traducción de lo que otros han escrito con más sapiencia y acierto, los imaginé en un principio como breves referencias para las revisiones de maquetas que tenía por delante escribir, una para cada maqueta. Por eso faltan (y seguirán faltando por ahora) aviones importantes como el F-16 o el F-18, por poner dos casos, que son maquetas que no tengo ni falta que me hace, aunque como aviones reales pueden ser interesantes, qué duda cabe. Con el tiempo, aquello se transformó en un monstruo con vida propia y adquirió la forma pseudo-enciclopédica que muestra hoy. Eso pasa por meterse en berenjenales. Queda tela aún por cortar, especialmente en los apartados de vehículos y buques militares. El tiempo dirá si nacen o se abortan antes.

El ala negra del desánimo se asomó más de una vez, hasta que un día, por causas ajenas a esta web, llegué al convencimiento de que el hartazgo y al abatimiento son un lujo que no me puedo permitir porque se paga caro. Decía Balzac que la resignación es un suicidio cotidiano, por eso decidí no tirar por la borda lo trabajado con tanto esfuerzo y agarrarme a esta almadia, humilde y llena de remiendos, pero que flota y no se hunde. Comprendí que el error está en darse por vencido. No hay más secreto en el quehacer humano que no cejar hasta un minuto antes de que la salud o el tiempo lo impidan. Uno debe irse de los sitios cinco minutos antes de que lo echen. Al final no hay que enseñarle el camino, ya sabe llegar él solo cuando le toque, únicamente hay que saber verlo venir.

Para no olvidar a nadie, tengo que agradecer de nuevo a Joaquín García Gázquez y a Tomas Voigt que me dejasen publicar los textos y fotos de sus respectivas revisiones en su momento y que han pasado de una web a otra desde entonces. Y, aunque no soy de pasar facturas, menos aún cuando han transcurrido tantos años, sería injusto no darle las gracias especialmente ornadas al bípedo implúmido que, cuando propuse en el extinto foro de El Hangar hacer una web de revisiones de maquetas en español, como había otras en inglés (y desde entonces en alemán, ruso y otros idiomas menores como el checo), me echó los perros encima despotricando, asegurando que eso no valía la pena y otras martingalas del estilo. Que Jehová te conserve la vista y te premie las veces que recordé aquello para seguir adelante. Macho, te has ganado la Laureada del Necio con hojas de roble, espadas y diamantes. Lástima que no te la pueda dar en persona aquí y ahora porque, desgraciadamente (o tal vez no), olvidé tu nombre. Pensándolo bien, mejor para ti.◊