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Hawker Hurricane

 

Caza británico
British fighter


DATOS TÉCNICOS
(Hurricane Mk IIC)
TECHNICAL DATA
(Hurricane Mk IIC)
TIPO:Caza monoplaza. TYPE:Single-seat fighter.
TRIPULANTES:1 CREW:1
ENVERGADURA:12’19 m. SPAN:40 ft.
LONGITUD:9’84 m. LENGTH:32.3 ft.
ALTURA:4 m. HEIGHT:13.1 ft.
SUPERFICIE ALAR:23’92 m². WING AREA: 257.5 ft².
PESO EN VACÍO:2.605 kg. EMPTY WEIGHT:5,745 lb.
MOTOR:Un motor en línea Rolls-Royce Merlin XX V-12 de 1.185 hp. (883 kW) a 6.400 m. ENGINE:One Rolls-Royce Merlin XX liquid-cooled V-12, 1,185 hp. (883 kW) at 21,000 ft.
ARMAMENTO:

  • Cuatro cañones Hispano Mk II de 20 mm.
  • Dos bombas de 110 o 230 kg.
ARMAMENT:

  • Four 20 mm. (0.79 in.) Hispano Mk II cannon.
  • Two 250 or 500 lb. bombs.
VELOCIDAD MÁX.:547 km/h a 6.400 m. MAX. SPEED:340 mph. at 21,000 ft.
TECHO:10.970 m. CEILING:36,000 ft.
ALCANCE:965 km. RANGE:600 ml.
PRIMER VUELO:6 de noviembre de 1935. FIRST FLIGHT:6 November 1935.
VERSIONES:18 VERSIONS:18
CONSTRUIDOS:14.583 BUILT:14.583

Pocas personas de la opinión pública británica podrían haber reparado en la futura importancia del nuevo avión de caza que acababa de entrar en las filas de la RAF cuando, en diciembre de 1937, los primeros ejemplares de serie del Hawker Hurricane I comenzaron a ser entregados a la Escuadrilla Nº 111 en la base de la RAF en Northolt. Hasta dos meses después, en febrero de 1938, esta noticia no corrió de boca en boca al publicarse a toda plana el 11 de febrero que uno de estos nuevos cazas Hurricane había hecho honor a su nombre la tarde anterior. Con el Jefe de Escuadrilla J. W. Gillan, comandante de la Escuadrilla Nº 111, a los mandos este aparato había realizado un vuelo desde Turnhouse (Escocia) hasta Northolt equivalente a 526 km. en 48 minutos, a una velocidad media de casi 658 km/h.El impacto de esta noticia no fue menor al saberse que tal velocidad se pudo registrar gracias a la excepcional velocidad del viento de cola. Esta cruda y sincera afirmación consiguió el máximo efecto, indudablemente intencionado, y convino al doble propósito de arengar al pueblo británico al hacerle saber que un nuevo y revolucionario caza estaba ya dispuesto para la defensa de la nación, y propagar la noticia a los alemanes y a sus líderes políticos, una propaganda que buscaba aminorar el efecto de los logros del Bf 109 diseñado por Willy Messerschmitt. Este avión había tenido sus propios titulares en la prensa en el verano de 1937 al haber resultado vencedor en diversas competiciones de trepada, picado y velocidad, así como en el Circuito de los Alpes, un certamen internacional de vuelo celebrado en Zurich a finales de julio. Teniendo en cuenta que el Bf 109, con motor sobrealimentado para la ocasión, se había hecho con la marca mundial de velocidad para aviones terrestres el 11 de noviembre de 1937, a una velocidad de 610’55 km/h., es dudoso que los alemanes creyeran o se sintieran impresionados por las noticias británicas.

El tema de tanta emoción, el Hurricane, surgió allá por 1933 cuando el diseñador jefe de Hawker, Sydney Camm, negoció con el Directorio de Desarrollo Técnico del Ministerio del Aire las posibilidades de un futuro caza monoplano. Este hecho requiere ser explicado a los lectores actuales, ya que, pese al hecho de que los hidroaviones monoplanos de carreras de varias Copas Schneider había logrado velocidades de hasta 547 km/h. y que el hidroavión monoplano italiano Macchi MC.72 había establecido una marca mundial de velocidad de 682’07 km/h. el 10 de abril de 1933, el Ministerio del Aire británico tenía poca confianza en la integridad de la estructura monoplana.

Hawker Aircraft decidió diseñar un caza monoplano basado en el biplano Fury, empleando un motor Rolls-Royce Goshawk. Conforme avanzaba el desarrollo del diseño, el Goshawk fue sustituido por el Rolls-Royce P.V.12, un motor creado por iniciativa propia de la marca y que llevó a la creación del Merlin. Hawker inició la fabricación de un prototipo a la medida del cual el Ministerio del Aire había publicado la Especificación F.36/34. Cuando realizó su primer vuelo, el 6 de noviembre de 1935, el prototipo poseía rueda de cola plegable, planos de cola arriostrados, estructura del fuselaje entelada según la tendencia de Hawker, nuevas alas enteladas compuestas de dos largueros y un motor Rolls-Royce Merlin C de 990 hp. (738 kW) con hélice bipala de paso fijo.

Las pruebas oficiales comenzaron en febrero de 1936, sobrepasándose con comodidad las predicciones más optimistas de prestaciones a velocidad punta y el 3 de junio de 1936 se realizó un pedido de 600 aviones de serie. A finales de mes el nuevo caza recibió el apodo de Hurricane (Huracán). Hawker se había adelantado al contrato de fabricación y había iniciado ya planes para la producción de 1.000 aparatos al recibir el primer pedido del Ministerio del Aire. Sin embargo, el pedido solicitaba la instalación de motores Merlin II, lo que produjo cierto retraso al hacerse necesario cambiar los mandos, bancadas y cubremotores, aunque los preparativos previos que Hawker había realizado lograron hacer volar al primer Hurricane I de serie el 12 de octubre de 1937.

Como se ha mencionado arriba, el Hurricane I comenzó su servicio en la Escuadrilla Nº 111 en Northolt (Middlesex), cuya primera sección operativa estuvo lista en diciembre de 1937 y la unidad equipada al completo a finales del mes siguiente. Poco después, las Escuadrillas Nº 3 y 56 fueron también dotadas de Hurricane y hacia finales de 1938 se habían entregado unos 200 aviones al Mando de Cazas de la RAF. Los primeros aparatos de serie eran poco diferentes al prototipo a excepción de su motor Merlin II de 1.030 hp. (768 kW). Inicialmente el avión poseía escapes individuales para cada uno de los 12 cilindros, con uniones triples de los conductos de salida a cada lado que se hicieron comunes posteriormente. Otra diferencia de las primeras series era la hélice, al cambiarse la bipala Watts inicial por otra tripala De Havilland de paso variable y más tarde por una De Havilland o Rotol tripala de paso constante.

No existían dudas de que el Hurricane era un avión importante y esencial en la expansión de la RAF, así a finales de 1938 se realizaron planes para que la producción se ampliase a las instalaciones de Gloster Aircraft en Hucclecote (Gloucestershire). El primer avión de esta compañía realizó su vuelo inicial el 27 de octubre de 1939, y en poco más de 12 meses Gloster produjo 1.000 aparatos, que posteriormente llegarían a los 1.850, además de los 1.924 de Hawker, antes de que el Hurricane I fuese reemplazado por versiones posteriores. Antes de esto, sin embargo, las alas enteladas fueron sustituidas por otras recubiertas de metal laminado y se habían introducido otros cambios como el motor Merlin III, un parabrisas a prueba de balas y blindaje de protección para el piloto.

Pese a las presiones de su programa de fabricación para la RAF, Hawker encontró tiempo y espacio para afrontar pedidos menores, como los 24 aparatos para Yugoslavia y otros para Bélgica, Irán, Polonia, Rumanía y Turquía. Bélgica también negoció una licencia de fabricación para Avions Fairey, pero sólo dos aviones se pudieron terminar antes de la invasión alemana. También se completaron los preparativos para fabricar el Hurricane en Canadá a cargo de Canadian Car and Foundry Co., cuyo primer ejemplar voló por vez primera el 9 de enero de 1940. Los aviones canadienses eran inicialmente iguales a los de fabricación británica, pero posteriormente se les instaló un motor Merlin producido por Packard.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial la RAF poseía 19 escuadrillas ya equipadas completamente con el Hurricane, y al poco tiempo las unidades Nº 1, 73, 85 y 87 fueron destacadas a bases en Francia. No fue casualidad que un Hurricane de la Escuadrilla Nº 1 fuese el primer avión de la RAF en destruir un avión alemán en el Frente Occidental en la Segunda Guerra Mundial. La victoria llegó el 30 de octubre de 1939 cuando el Oficial Piloto P. W. Mould derribó un Dornier Do 17 sobre Toul, si bien durante este periodo de guerra de mentira estas escuadrillas tenían relativamente poco trabajo hasta que se inició la ofensiva alemana en el Oeste en mayo de 1940. Inmediatamente se enviaron seis escuadrillas de Hurricane adicionales a Francia seguidas de otras dos poco después, pero resultaron escasas en número para cortar la riada alemana de blindados y aviones. Un recuento posterior a Dunkerque demostró que se habían perdido casi 200 Hurricane, destruidos o tan gravemente dañados que hubieron de abandonarse. Fue un desastre importante para la RAF, ya que esos aviones suponían en torno a una cuarta parte de su fuerza total de cazas de primera línea.

Afortunadamente para Gran Bretaña y la RAF, la prevista invasión alemana de las Islas Británicas no se concretó y hubo un respiro que se aprovechó para reforzar numéricamente las escuadrillas del mando de Cazas. El 8 de agosto de 1940, considerado oficialmente como el inicio de la Batalla de Inglaterra, la RAF pudo reunir 32 escuadrillas de Hurricane y 19 de Supermarine Spitfires. Pese al desastre de Dunkerque y la posterior escasez de cazas en Gran Bretaña, tres escuadrillas fueron trasladadas a ultramar. Estas unidades fueron la Escuadrilla Nº 26 enviada como refuerzo a Malta, y las Nº 73 y 274 que, convenientemente tropicalizadas mediante la introducción de un radiador más grande y un pequeño filtro antipartículas para la toma de aire del motor (para minimizar la entrada de arena), comenzaron a operar en el Norte de África.

Desde el principio de su creación resultaba evidente que el Hurricane poseía un considerable potencial de desarrollo, que llevó primero a la introducción del motor Merlin XX en la estructura del Hurricane I, con la designación de Hurricane IIA Serie 1. Casi igual, aunque con un fuselaje algo más largo, fue el Hurricane IIA Serie 2, que supuso un cambio temporal en las líneas de montaje para permitir la instalación de las nuevas alas que eran intercambiables. De este modo, con alas que portaban nada menos que 12 ametralladoras de 7’7 mm. y soportes para dos bombas de 113 kg. o dos de 227 kg. la designación se convirtió en Mk IIB. El Hurricane IIC era casi igual, pero las doce ametralladoras fueron sustituidas por cuatro cañones de 20 mm.Cuando la vida útil como caza del Hurricane casi tocaba a su fin en 1942, la introducción de otra nueva ala iba a rejuvenecerlo como IID. Estas nuevas alas llevaban dos cañones anticarro Rolls-Royce B.F. o Vickers Type S de 40 mm. más una ametralladora sincronizada de 7’7 mm. en cada pieza anticarro que ayudaba a apuntarla. El Hurricane IID tank buster (revientacarros) demostró ser un arma potente, de gran efectividad contra los blindados alemanes en el Norte de África y contra carros japoneses más livianos en Birmania.

El éxito de estos cambios en las alas condujo a la versión final, el Hurricane IV (cuyoe primeros ejemplares fueron llamados IIE), que introdujo el motor Merlin 24 o 27 de 1.620 hp. (1.208 kW) y alas universales que también dieron lugar al Mk IV, un avión de ataque al suelo especializado. Las alas llevaban dos ametralladoras de 7’7 mm. que ayudaban a apuntar su otro armamento, entre el que podía estar dos cañones anticarro de 40 mm., dos bombas de 113 kg., dos de 227 kg., dispositivos para crear cortinas de humo, tanques fijos o desechables, o bien ocho cohetes con cabezas explosivas de 27 kg. Estos últimos, creados por vez primera a finales de 1941, se habían probado en un Hurricane en febrero de 1942. Al ser empleados operativamente en un Hurricane IV, se convirtió en el primer avión Aliado en desplegar cohetes aire-tierra. La prensa aseguró que el Hurricane era capaz de lanzar un “impacto equivalente a una andanada de un destructor“. Tal capacidad de fuego suponía que el Hurricane era un gigante en capacidad, alargando su vida operativa más allá del final de la Segunda Guerra Mundial, ya que no fue hasta enero de 1947 cuando la última escuadrilla de la RAF, la Nº 6, recibió otros aviones para sustituirlos.

La producción del Hurricane en Canadá, como en Gran Bretaña, había aumentado considerablemente desde los primeros Hurricane I. La introducción del motor Merlin 28 de 1.300 hp. (969 kW) fabricado por Packard con hélices Hamilton Standard supuso el cambio de designación a Hurricane X. Este modelo era similar al británico IIB con alas de 12 ametralladoras. Algunos pocos fueron suministrados a Gran Bretaña, pero la mayoría sirvieron en la Real Fuerza Aérea Canadiense. El Hurricane XI que le siguió fue desarrollado específicamente según los requisitos de la RCAF, y difería del Mk X principalmente por su equipo canadiense en lugar de británico. El modelo más producido según fuentes canadienses fue el Hurricane XII, que introdujo el motor Merlin 29 de Packard de 1.300 hp. (969 kW). Inicialmente llevaba alas con 12 ametralladoras, si bien posteriormente llevaron cuatro cañones y alas universales. La última versión terrestre canadiense fue el Mk XIIA, idéntico al XII excepto en sus alas de 8 ametralladoras.

Además de los aparatos que fueron exportados antes de la guerra, la producción durante la guerra habría de suministrar casi 3.000 aviones a Rusia, aunque a consecuencia de las pérdidas de los convoys en el mar no todos alcanzaron su destino. Otras entregas durante el conflicto, la mayoría realizadas en una época en la que era difícil deshacerse de una sola unidad, fueron a Egipto (20 aviones), Finlandia (12), India (300), Irlanda (12), Persia (1) y Turquía (14). La producción total en Gran Bretaña y Canadá llegó a más de 14.000 aparatos.

Durante la Batalla de Inglaterra los Hurricane destruyeron más aviones enemigos que las demás defensas, aéreas o terrestres, juntas. Incluso esta afirmación debe ponerse en perspectiva, ya que se consideró desde el principio que la velocidad punta del Hurricane suponía una clara desventaja respecto a la del Messerschmitt Bf 109. Por ello, los Spitfire afrontaban a los Bf 109, dejando a los Hurricane enfrentarse a los bombarderos alemanes que buscaban principalmente destruir los aeródromos de cazas de la RAF y las vitales instalaciones de radar británicas. Los llamados Hurribombers que lucharon en Malta realizaron también misiones antibuque sobre el Canal de la Mancha y causaron pánico en las columnas del Eje en el desierto del Norte de África. El Teniente J. B. Nicholson de la Escuadrilla de Cazas Nº 249 a últimos del verano de 1940 logró la única Cruz Victoria que se concedió a un miembro del Mando de Cazas. Ocurrió el 17 de agosto cuando Nicholson , con su Hurricane seriamente dañado y en llamas, logró destruir un Messerschmitt Bf 110 que le atacaba antes de saltar y poder ser rescatado para sobrevivir a sus graves heridas.

No es en realidad sorprendente, por tanto, que durante muchos años tras el final de la Segunda Guerra Mundial, un solitario Hurricane poseyera el honor de encabezar el desfile aéreo de la RAF sobre Londres, realizado cada año para conmemorar la victoria en la Batalla de Inglaterra. Se han conservado unos 23 Hurricane, entre ellos cinco Mk I, 14 Mk II, dos Mk IV, cinco Mk X y un Mk XI. La Sección de Aviones Históricos de la RAF posee dos Mk II.



Few members of the British public could have been aware that a significant new fighter aircraft had joined the ranks of the RAF when, in December 1937, the first production examples of the Hawker Hurricane I were delivered to No. III Squadron at RAF Northolt. It was not until two months later, during February 1938, that this news became common, and exciting, knowledge when banner headlines announced, on 11 February, that one of these new Hurricane fighters had more than lived up to its name on the previous afternoon. Piloted by Sqn Ldr J.W. Gillan, commanding officer of No. 111 Squadron, this aircraft had been flown from Turnhouse, Scotland, to Northolt, a distance of 327 miles (526 km), in 48 minutes at an average speed of almost 409 mph (658 km/h).

The impact of this news story was not then diluted by the information that such a high speed had been recorded only because of an exceptionally fast tail wind. This bald, unadulterated statement of fact achieved maximum effect, doubtlessly intended, and served the dual purpose of, firstly, encouraging the British people by intimating that a new and revolutionary fighter was available for the defence of the country and, secondly, providing propaganda for consumption by the German people and their leaders, propaganda which sought to offset the achievements of the German Bf 109 designed by Willy Messerschmitt. This later aircraft had created headlines of its own in the summer of 1937, winning climb, dive, speed and team race competitions, as well as the international Circuit of the Alps race, at the international flying meeting held at Zurich in late July. But having regard to the fact that a Bf 109, with a specially supercharged engine, had captured the world speed record for landplanes on 11 November 1937, at a speed of 379.38 mph (610.55 km/h) it is doubtful if Germans would have believed or been impressed by the British news.

The subject of all this excitement, the Hurricane, stemmed back as far as 1933 when Hawker’s chief designer, Sydney Camm, discussed with the Air Ministry’s Directorate of Technical Development the prospects for a monoplane fighter. This needs explanation for today’s reader as, despite the fact that monoplane racing seaplanes involved in the Schneider Trophy contests had achieved speeds up to 340 mph (547 km/h), and that the Italian Macchi MC.72 monoplane seaplane had established a world speed record of 423.82 mph (682.07 km/h) on 10 April 1933, the British Air Ministry then had little confidence in the integrity of the monoplane structure.

Hawker Aircraft decided to design a monoplane fighter based on the Fury biplane, using as its powerplant the Rolls-Royce Goshawk engine. As development of the design progressed, the Goshawk became supplanted by the Rolls-Royce P.V.12, a private venture engine which led directly to the Merlin, and Hawker began construction of a prototype around which the Air Ministry Specification F.36/34 had been drawn up. As first flown, on 6 November 1935, this prototype had retractable tailwheel type landing gear, a strut-brace tailplane, conventional Hawker-structure fuselage with fabric covering, a new two-spar monoplane wing covered with fabric, and a powerplant comprising 990-hp (738-kW) Rolls-Royce Merlin C engine driving a two-blade fixed-pitch propeller.

Official trials began in February 1936, when the most optimistic high-speed performance prediction were comfortably exceeded, and on 3 June 1936 an initial order for 600 production aircraft was issued to Hawker. At the end of the month the new fighter was named the Hurricane. Hawker had in fact anticipated the production contract, and plans for the construction of 1,000 examples had already been initiated when the Air Ministry order was received. This, however, called for installation of the Merlin II engine, causing some delay as it was necessary to redesign related items such as controls, mountings, and nose cowlings, the Hawker’s advance preparations made possible the first flight of a production Hurricane I on 12 October 1937.

As mentioned at the beginning of this entry, the Hurricane I began to enter service with No. 111 Squadron at Northolt, Middlesex, which had one flight operational in December 1937 and was completely equipped by the end of the following month. Soon afterwards, Nos. 3 and 56 Squadrons became equipped and by the end of 1938 about 200 Hurricanes had been delivered to the RAF’s Fighter Command. The early production aircraft differed little from the prototype except for the installation of the 1,030-hp (768-kW) Merlin II engine. The aircraft initially had individual exhaust stubs for each of the engine’s 12 cylinders, bi triple ejector exhaust manifolds on each side were so to become standardised. Other early variations were to be found in the propeller installation, the Watts two-blade propeller being replaced first by a De Havilland three-blade variable-pitch unit and later by a De Havilland or Rotol three-blade constant-speed type.

No doubts existed that the Hurricane was anything but an important and essential aircraft to reinforce the expansion of the RAF, and plans were made in late 1938 for additional construction to be undertaken by Gloster Aircraft at Hucclecote, Gloucestershire. This latter company’s first production aircraft was to make its initial flight on 27 October 1939. and in little over 12 months Gloster had completed 1,000 Hurricanes, a figure that was to reach 1,850, plus 1,924 by Hawker, before later versions superseded the Hurricane I in production. Before that happened, however, the fabric-covered wing had been replaced by one with metal stressed skin, and other progressively introduced improvements had included the Merlin HI engine, a bullet-proof windscreen, and some armour protection for the pilot.

Despite the pressure of its production programme for the RAF, Hawker had found time and space to cope with modest production orders covering 24 aircraft and a production licence for Yugoslavia, followed by aircraft for Belgium, Iran, Poland, Romania and Turkey: Belgium also negotiated a production licence for construction to be carried out by Avions Fairey , but only two Belgian-built Hurricanes had been completed and flown before the German invasion. Arrangements were also completed for Hurricanes to be built in Canada by the Canadian Car and Foundry Co., the first production aircraft flying on 9 January 1940. Canadian aircraft were at first generally similar to the British-built Hurricane I, but later differed by having the Packard-built Merlin engine.

At the outbreak of World War II 19 RAF squadrons were fully equipped with Hurricanes, and within a short time Nos. 1, 73, 85 and 87 Squadrons had been despatched to bases in France. Not inappropriately, a Hurricane of No. 1 Squadron was the first RAF aircraft to destroy a German machine over the Western Front in World War II. This victory came on 30 October 1939 when Pilot Officer P.W. Mould shot down a Dornier Do 17 over Toul, but in this phoney period of the war these squadrons had comparatively little to do until the German push westward in May 1940. Immediately, six more Hurricane squadrons were flown to France followed shortly after by two more squadrons, but these were an inadequate number to stem the flood of German arms, armour and aircraft. Post-Dunkirk accounting showed that almost 200 Hurricanes had been lost, destroyed or so severely damaged that they had to be abandoned. It represented a major disaster for the RAF, for this number of aircraft amounted to about a quarter of its total strength in first-line fighters.

Fortunately for the UK, and the RAF, the anticipated invasion of the British Isles by Germany failed to materialise, and there was a breathing space during which the squadrons of Fighter Command were able to reinforce their numbers. On 8 August 1940, which is regarded officially as the opening date of the Battle of Britain, the RAF could call upon 32 squadrons of Hurricanes and 19 squadrons of Supermarine Spitfires But despite the tragedy at Dunkirk and the resulting fighter famine in Britain, three Hurricane squadrons were transferred overseas. These comprised No. 26 Squadron sent to support the island of Malta, and Nos 73 and 274 Squadrons which, suitably tropicalised by the substitution of a larger coolant radiator and an small-particle filter for the engine air intake (to minimise sand ingestion), began operations in the Western Desert.

It had been appreciated at an early date that the basic Hurricane had considerable development potential, leading first to the introduction of a Merlin XX engine in a Hurricane I airframe under the designation Hurricane IIA Srs 1. Generally similar, except for a slightly lengthened fuselage, was the Hurricane IIA Srs 2, this representing an interim change on the production lines to make possible the installation of newly-developed and interchangeable wings. Thus, with a wing housing no fewer than 12 0.303-in. (7.7-mm.) machine-gims and with provision for the carriage of two 250-lb. (113-kg.) or two 500-lb. (227-kg.) bombs beneath the wings the designation became Mk IIB. The Hurricane IIC was generally similar, but the 12 wing-mounted machine-guns were replaced by four 20-mm cannon. When the Hurricane’s life as a fighter had virtually come to an end, in 1942, the introduction of yet another wing was to rejuvenate this remarkable aircraft as the IID. The new wing carried two 40-mm Rolls-Royce B.F. or Vickers Type S anti-tank guns, plus one harmonised 0.303-in (7.7-mm) machine-gun for each anti-armour weapon to assist in aiming. The Hurricane IID tank buster was to prove a potent weapon, highly effective against German armour in North Africa and when opposing more lightly armoured Japanese fighting vehicles in Burma.

The success of these wing variations led to the final production version, the Hurricane IV (early examples of this version were designated IIE), which introduced the 1,620-hp (1208-kW) Merlin 24 or 27 engine, and a universal wing to make the Mk IV a highly-specialised ground-attack aircraft. This wing carried two 0.303-in (7.7-mm) machine-guns to assist in sighting the other weapons, which could include two 40-mm anti-tank guns, two 250-lb (113-kg) or 500-lb (227-kg) bombs, or smoke curtain installations, ferry or drop tanks, or eight rocket projectiles with 60-lb (27-kg) warheads. This last weapon, first proposed in late 1941, had been tested on a Hurricane in February 1942. When used operationally on the Hurricane IV, this was the first of all Allied aircraft to deploy air-to-gi-ound rockets, leading to newspaper headlines which claimed that the Hurricane ‘packed a punch equivalent to the broadsidel from a destroyer‘. Such fire power meant that the little Hurricane was a giant in capability, extending its operational life beyond the end of World War II, for it was not until January 1947 that the RAF’s last Hurricane squadron, No. 6, received replacement aircraft.

Hurricane production in Canada had, like that in Britain, grown considerably in proportions from the initial line of Hurricane Is. The introduction of the 1,300-hp (969-kW) Packard-built Merlin 28 engine and Hamilton Standard propellers brought a designation change to Hurricane X. This model was generally similar to the British-built IIB with the 12-gun wing, and while small numbers of these were supplied to Britain, the majority was retained for use by the Royal Canadian Air Force. The Hurricane XI which followed was developed specifically for RCAF requirements, but differed from the Mk X primarily in having RCAF rather than RAF military equipment. Major production version from Canadian sources was the Hurricane XII, this introducing the 1,300-hp (969-kW) Packard-built Merlin 29. Initially, this was provided with the 12-gun wing; subsequently, the four-cannon and ‘universal’ wings became available. The final land-based version to emanate from Canada was the Mk XIIA, identical to the XII except for having an eight gun wing.

In addition to the Hurricanes which went to other countries before the war, wartime production was to supply almost 3,000 of these aircraft to Russia, although as a result of convoy shipping losses not all reached their destination. Other wartime deliveries, most made at a time when it was difficult to spare a single aircraft, went to Egypt (20), Finland (12), India (300), Irish Air Corps (12), Persia (1), and Turkey (14), and total production in Britain and Canada amounted to more than 14,000 aircraft.

In the Battle of Britain Hurricanes destroyed more enemy aircraft than all other defences, air or ground, combined. Even this statement must be put in perspective, for there was an early appreciation that the maximum speed of the Hurricane put it at a distinct disadvantage when confronted by the Messerschmitt Bf 109. Consequently, the Spitfires tangled with the Bf 109s, enabling the Hurricanes to battle against the German bombers which sought initially to destroy the RAF’s fighter airfields and Britain’s vital radar installations. Hurribombers fought from Malta, carried out anti-shipping operations in the English Channel, and caused havoc to Axis columns in the Western Desert. ‘Tank busting’ Hurricanes ranged far and wide in practically every operational theatre. One fighter, flown by Fit Lt J.B. Nicholson of No. 249 (Fighter) Squadron, during that eventful late summer of 1940, helped earn for its gallant pilot the only Victoria Cross to be awarded to a member of Fighter Command. This occurred on 17 August when, with his Hurricane badly damaged and wreathed m flames, the wounded and severely burnt NichoLson succeeded im destroying the attacking Messerschmitt Bf 110 before baling out, to be rescued and survive his wounds.

It is not really surprising, therefore, that for many years after the end of World War II, a lone Hurricane had the honour of leading the RAF fly-past over London, flown each year to commemorate victory in the Battle of Britain. Some 23 Hurricanes have been preserved: these comprise five Mk Is, 14 Mk IIs, two Mk IVs, one Mk X and one Mk XI. The RAF’s Historic Aircraft Flight has two of the Mk IIs.


FUENTES Y REFERENCIA – SOURCES & REFERENCE

David Mondey, Concise Guide to British Aircraft of World War II, Temple Press Aerospace, 1984.

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