En Cuevas

Hace unos días volví a la tienda de Cuevas en Sevilla. Me resulta curioso recordar que la primera y siguientes veces que fui a este comercio era apenas un mozalbete que acompañaba a mi amigo Juan y sus hermanos Emilio y Rafa, por entonces locos por el aeromodelismo, a comprar madera de balsa, motores y combustible, una especie de alcohol rosáceo de olor agradable. También íbamos a HobbySur, pero de esta tienda hablaré otro día. Yo no compraba, me limitaba a ver, oir y dejar hablar a los que entendían. Por entonces ya hacía maquetas, pero no se me ocurría bichear nada. Primero porque llevaba lo justo para el tren y segundo porque cuando podía comprarme algo, lo hacía en El Corte Inglés, tercera planta, juguetería, donde todo estaba más a la vista, se podía coger y “sopesar” en la mano. En los almacenes siempre me quedaba con las ganas de llevarme algún carro de Tamiya, pero unas prohibitivas 500 ptas. lo hacían imposible. Por eso tiraba  a lo pequeño y económico, 1/72 y gracias. No me quejaba, me dí cuenta pronto que era mejor tener en casa muchas maquetas pequeñas que pocas grandes.

La bonita rotulación en azulejo sevillano sobre la puerta nos confundió a mis amigos y a mí durante años. La llamábamos “7 Cuevas”, como si fuese un Sacromonte granadino trasplantado. Luego pasé a denominarla “J. Cuevas” y hace poco me he dado cuenta de que la primera letra es en realidad una “F” algo arisca. La situación de esta tienda es ideal, en pleno centro y hermanada en la Plaza de San Francisco con el ayuntamiento hispalense. Un sitio de paso donde siempre hay alguien y que suelen curiosear muchos extranjeros de variopintas nacionalidades, atraídos por unos escaparates bien surtidos de mil cosas diferentes. A mí particularmente ( y no suelo ser el único) me gusta pararme a ver las herramientas: taladros, fresas, aerógrafos, pinzas, lupas… En tiempos hubo también maquetas hechas, la última que recuerdo, y que estuvo años, fue un crucero o acorazado británico, ¿un Hood quizá?.

A Cuevas hay que ir con la lista de la compra hecha y, si puede ser, con las preguntas preparadas, aunque en esto último cabe algo más de improvisación. Y es así, más que nada porque dentro hay mucho, muchísimo más de lo que se ve y el espacio para el gratificante bicheo es reducido. El personal atiende muy bien y aconseja mejor. Conoce el género y lo localiza con precisión y celeridad. Muchos comercios en Sevilla, y este es uno de ellos, están enfocados al trato directo con el cliente, a hablar encima del mostrador y no al puro coge, paga y vete de las modernas superficies comerciales. Por eso, repito, hay que ir con las ideas claras si se sabe qué se va a comprar o preguntar. La anécdota de mi última visita me lo volvió a demostrar.

Entré a por un par de pinturas, plástico y cuchillas. Junto al mostrador hablaba con el dueño un sujeto de mediana edad de acento no andaluz, cuya mujer le esperaba fuera con una gran perra blanca y bonachona. Yo, a lo mío, a ver estas varillas de Evergreen…

Él: …y ¿no tenéiss unass cadenass…? Ess que no sé si son de HobbyBoss… No sé la marca, son para un carro que estoy haciendo.
Vendedor: Si quiere se las puedo conseguir si sabe cuáles son.

[Sin contestar siquiera, mira el expositor de Evergreen, se me acerca y vuelve a preguntar.]

Él:  Estass varillas de plásstico… ¿a cómo salen? ¿Lass tenéiss macizass?, tuboss no, de una pieza.
Vendedor: Hay de varios precios y grosores. Las que quiere están más arriba. [Menos mal, creía que me las iba a quitar de la mano]
Él: Ah, sí, estass. Vale, pues me llevo estass doss.

Mientras el cliente sigue pensando qué más se le ocurre pedir, solicito unas pinturas de Gunze.

Él: Ah, que tenéiss también pinturas de estass… ¿Sabess si van bien a pincel? Ess que lass Tamiya no cogen bien el color.

El vendedor se para antes de contestar, no vaya a ser que lo deje con la palabra en la boca otra vez. Y con razón, porque nuestro indeciso cliente, ya se ha decidido. Se va a llevar lo mismo que yo.

Él: Ah, puess dame unass como estass, de ese color o un poco máss osscuro, mejor.

Cuando me marcho, allí sigue todavía dando la murga, culo veo culo quiero. Fuera, la pobre perra blanca se deja caer en la acera muerta de aburrimiento.

Acerca de scalator

Modelista por temporadas, horas, ratos y humores. Pocos aciertos, menos currículo y muchas ganas de incordiar al complacido paisanaje. No me busques en redes sociales ni concursos. Tampoco vivo de esto. Estoy por casualidad y de paso, como todo(s).
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