T-20 Komsomolets [I]: Introito

Los años 30 supusieron para el Ejército soviético un gran impulso en el proceso de mecanización que había comenzado de manera incipiente en la década anterior. La cúpula militar comprendió pronto que la movilidad y rapidez en el campo de batalla serían claves en futuros conflictos. El problema mayor al que la industria autóctona se enfrentaba era la ausencia de tecnología propia y por ello la falta de gérmenes desde donde poder desarrollar nuevas ideas y proyectos. El problema no era sólo militar: sin una industria adecuada, organizada y eficiente, el país no podría desarrollarse. Faltaba maquinaria agrícola y vehículos de transporte en un país inmenso cuya masa de población era rural y se movía aún con tracción animal por caminos de tierra, intransitables en el largo invierno ruso.

La importación de tecnología militar, vedada por el embargo del mundo capitalista, se hizo en un principio a cuentagotas y con el pretexto de adquirir material de uso civil (camiones y tractores, sobre todo). Los ejemplares suministrados solían ser escasos para no levantar sospechas en un apaciguado Occidente, que no creía capaz a la URSS de desarrollar una tecnología militar propia susceptible de poner en riesgo la estabilidad en Europa, al menos a corto o medio plazo. Sin embargo, estos pocos vehículos fueron desmontados y estudiados concienzudamente por los ingenieros rusos. Casi de inmediato, la industria comenzó a crear sus propios modelos, en un principio como copias más o menos afortunadas de los originales extranjeros. El objetivo primordial era la fabricación rápida, barata y en masa dentro de las directrices marcadas en cada plan específico por la dirección comunista. En una fase posterior, y ya que el número de modelos importados impedía un número de pruebas ilimitado, la estrategia del gobierno se centró en crear fábricas de componentes en el propio país. Así, el acuerdo que los soviéticos alcazaron con el ingeniero norteamericano Christie para la fabricación de sus diseños en la URSS dio origen a toda la serie de carros BT (BT-2, BT-5 y BT-7). Otro acuerdo con el fabricante Ford aportó la tecnología necesaria para que GAZ pudiera producir camiones y automóviles de varios tipos.

En estas coordenadas históricas se sitúa la creación del primer tractor de artillería propio del RKKA (Ejército soviético): el “Pionero” (Pioneer), diseñado en 1935 a partir del tractor norteamericano Marmon-Herrington y dotado de un motor Ford V-8. Este mismo motor y suspensión derivaban a su vez del pequeño carro anfibio T-37A. En 1936 el diminuto “Pionero” de sólo 1.500 kilos de peso y con una velocidad máxima de 50 km/h fue puesto en producción. Se trataba de un vehículo pequeño y estrecho, capaz de transportar hasta 500 kilos de carga, con el puesto de conducción situado sobre la caja de cambios. Tras él había seis asientos para la dotación del cañón (normalmente una pieza anticarro de 37 mm. Modelo 1930, o una similar de 45 mm. Modelo 1932 u otra de infantería de 76’2 mm. Modelo 1927). La fabricación continuó en 1937 en dos variantes B-1 y B-2, esta última con tripulación de dos hombres.

El desarrollo del “Pionero” y el “Komsomolets” fue tan parejo y rápido como el del pequeño carro anfibio  T-37, que pronto dio lugar a  los modelos T-37A y T-38. De hecho, el motor y la suspensión del “Pionero” derivaban directamente del T-37A. Al aparecer el T-38, muy similar a su antecesor incluso en sus carencias, se aprovechó para desarrollar el tractor “Pionero” en un vehículo más grande, con mejor diseño y más protección. A fines de 1936 el ingeniero N.A. Astrov tenía sobre su mesa el diseño del T-20, así de veloz fue la ejecución de esta serie de vehículos. Para empezar, se alargó el chasis y la transmisión, de modo que en lugar de un único carretón de dos ruedas a cada lado, el T-20 incorporaba dos. Igualmente los rodillos de retorno pasaron de uno a dos por lado. La falta de protección del “Pionero” se intentó solucionar ensanchando el vehículo e incorporando una cabina frontal de planchas de 7 a 10 mm. remachadas que alojaba al conductor y al ametrallador. Dada la proximidad de la artillería anticarro al enemigo, se consideró prioritario montar armamento defensivo, compuesto por una ametralladora DT de 7’62 mm. alojada en un montaje de bola en el mantelete frontal. El motor era un GAZ M-1 de gasolina y 50 caballos de potencia. La caja de cambios era de cuatro velocidades (tres adelante y una hacia atrás) y la transmisión poseía un desmultiplicador, tomado del camión GAZ AAA de tres ejes, que permitía incluso dos tipos de tracción: remolque o transporte. Podía arrastrar hasta 3.000 kilos, alcanzaba los 15-20 km/h en carretera y entre 8 y 11 km/h campo a través, giraba en un radio de sólo 2’4 metros. También era capaz de salvar trincheras de 1’4 m. de anchura, vadear hasta 60 cm. de agua y sobrepasar 47 cm. de altura.  Curiosamente, el ametrallador también tenía controles gemelos en su puesto en caso de muerte del conductor.

 El T-20 se construyó en tres versiones, más distinguibles por el mantelete de la ametralladora y el diseño de la ventilación trasera del motor.

El vehículo inicial, Modelo 1937 tenía la ametralladora en un mantelete cuadrado que sobresalía de la plancha frontal. La ventilación del motor en la parte trasera era grande y en forma de persiana. El arranque en forma de palanca estaba también detrás.

 

El modelo intermedio, Modelo 1938, tiene dos variantes. En la inicial, la ametralladora iba en un montaje de bola grande con refuerzo redondo, mientras que en la final, este refuerzo era ovalado. El arranque manual en este modelo se situó delante y la ventilación trasera del motor se compone de varios rectángulos pequeños de malla situados en la parte superior.

Por último el Modelo 1940 era casi idéntico al anterior, y en realidad sólo es distinguible porque las escotillas de la tripulación tienen las esquinas más claramente redondeadas que en los otros modelos. En ocasiones los orificios de ventilación también se sitúan a los lados de la parte trasera. El mantelete de la ametralladora incorpora una mirilla ovalada.

Acerca de scalator

Modelista por temporadas, horas, ratos y humores. Pocos aciertos, menos currículo y muchas ganas de incordiar al complacido paisanaje. No me busques en redes sociales ni concursos. Tampoco vivo de esto. Estoy por casualidad y de paso, como todo(s).
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