Sucios y relamidos

Modelistas hay a los que les gusta definir el lugar donde se curran las maquetas como “mi cueva”. Una vez tuve ocasión de ver un vídeo del famoso Mig Jiménez dando una charla donde uno de los asistentes comenzó una pregunta con un: “Bueno, cuando me pongo a hacer maquetas, allá en mi cueva, porque yo tengo mi cueva para hacer maquetas…”. La cara de Mig era un poema que decía: “A ver por dónde me va a salir el tío este de la cueva…”. Cueva, lo que se dice cueva, no la conoce en realidad quien no ha estado nunca en un pozo de una mina, a cientos de metros bajo el suelo, y ha visto el miserable agujero donde trabaja un picador para que otros saquen réditos en los mercados de valores sin mancharse el traje de Burberry London. Recomiendo la experiencia a los no claustrofóbicos, no la olvidarán fácilmente.

Hace unos años se puso de moda en los foros modelísticos enseñar la mesa de trabajo, ese lugar al que a uno le gusta regresar con cierta periodicidad, como a los brazos de una amante. La mentada cueva, vamos. Actualmente supongo que la moda ya habrá recorrido las redes “suciales”, donde al personal suele deleitarle el lucimiento de las chorradas propias y ajenas. Como el modelista es de suyo exhibicionista y a la vez cotilla, pudimos ver de todo en aquellos hilos casi interminables, donde todo quisque lucía sus galas y sus miserias. Bicheando aquellas imágenes uno encuentra pocas cuevas y muchas mesas normales o normalitas, algunas demasiado repulidas y ordenadas para la ocasión de tomar la foto y enseñarla al personal, como las casas que aparecen en Hola. Otras se parecen más a la realidad del día a día, con una maqueta a medio montar o pintar sobre la mesa y los útiles necesarios alrededor. Como en la viña del Señor, de todo hay, pero en este caso me interesan más las cuevas extremas y cómo las presenta cada cual.

En una punta del cuadrilátero están los que auténticamente quieren una cueva y han puesto manos a la obra para conseguirla. Poca luz, sin aire y techos bajos para sentirse cobijados y alejados del mundanal ruido. El tío más rarito que recuerdo haber visto (no guardé la foto) era un austriaco que tenía su mesita mínima al fondo de un pasillo sin luz entre dos paredes, y había dispuesto estanterías hasta el techo por encima de su cabeza para llenarlas de cajas de maquetas. Sin embargo, he encontrado esta otra que, sin llegarle a la suela del zapato, da una idea.

sucios&relamidos-1En el otro cabo están los espacios repulidos, exquisitos, pulquérrimos. Todo tan ordenado que da no se qué tocarlo, no se vaya a estropear el trampantojo. Estos son los narcisistas relamidos, como el usuario de este lugar, donde dan más ganas de ponerse a escribir poesía mirando al paisaje que de hacer vulgares maquetas de plástico.

sucios&relamidos-2Y este, tan British, tan five o’clock tea, tan… ¿cursi?. En este tipo de mesas dan más ganas de ponerse a redactar informes que a comer galletas con té. Semeja un lugar de trabajo-trabajo, no uno de esparcimiento.

sucios&relamidos-3Otro aspecto que el personal enseña con sus fotos es el orden del espacio de trabajo. Por naturaleza, el modelista es un ser que vive por delante de la realidad del presente, y salvo contadísimas excepciones, acumula más de lo que necesita estrictamente para la labor. Llega un momento en el cual percibe que ya no le dará tiempo a hacer todo lo que planea porque necesitaría las vidas del gato, pese a lo cual sigue y sigue amontonando cachivaches sin límite y sin sentido. Sería absurdo, si hubiese pasta para ello, adquirir de una vez todas las botellas de agua que uno se beberá en su vida, incluso muchas más. Precisamente eso es lo que pasa con las maquetas y sus diferentes condimentos. Cosas de modelistas.

En esto también hay extremos, claro. Los hay tipo almacén de antigüedades dickensiano, como este buen hombre que puso tres fotos de su antro de los leones y en el que imagino que se zambullirá, porque no hay espacio digno de tal nombre.

sucios&relamidos-4Y también existen del otro lado, donde todo está racionalmente en su lugar, etiquetado, tasado y clasificado por tamaños, escalas, marcas, modelos, etc. Un fan de la taxonomía y su lugar, réplica de una auténtica tienda. Quizá sea eso lo que pretenda, pero en cualquier caso, idéntica desmesura.

sucios&relamidos-5Afortunadamente uno encuentra también quien se lo monta estilo minimalista proletario de usar y tirar. Viva el reciclaje.

sucios&relamidos-6Con la imagen del lugar de hacer maquetas, van muchas veces otras imágenes más detalladas de las mesas, con modelos en proceso. Lo normal es que al personal de varia condición y nación le guste mostrarlas sobre el tapete de corte, relativamente limpio y de alguna manera ordenado, pero hay a quien no le duelen prendas en enseñar su mesa mismamente como el palo de un gallinero, llena de restos arqueológicos del pasado: pintura, pegamento, huellas de cuchilladas… En ambos casos la atención del observador no va a donde se supone que debería.

sucios&relamidos-7Al otro lado están las almibaradas fotos de Euromodelismo, que han creado escuela desde hace muchos años y que docenas de modelistas intentan imitar en webs, bitácoras y foros. Confieso que yo también lo intenté una vez y lo dejé por parecerme una soberana tontería, como confundir la ética con la estética. Me refiero a esas relamidas imágenes de montaje y pintura en las que vemos salir la punta del aerógrafo por un lado, dando a entender que se está pintando, o un pincelito para lo mismo, unos botes de pintura u óleos para dar ambiente, una cuchilla inmaculada y cosas así. En una revista, al fin y al cabo un producto comercial, pueden ser entendibles tales edulcoramientos estéticos, lo que no parece tan lógico es que el personal que no vive de hacer maquetas se dedique a las mismas majaderías que no añaden nada a la información que se da.  Al igual que en la llamada época del “destape” los despelotes no estaban siempre justificados (ni mucho menos), en este tema pasa algo parecido. ¿Me estás explicando cómo has hecho la maqueta o quieres que me recree en lo bello que es la punta de tu aerógrafo? ¿O es que no sabes que yo sé que una cuchilla corta? La cosa se ha ido de las manos y hay quien, rizando el rizo, fotografía sus maquetas sobre forro de espuma negro para realzarlas, adorando el santo por la peana No ganan para milindres. Cuando veo esa espuma por debajo, con tanto mimo y candidez, dejo de mirar más fotos porque parece como si las fuese a escoñar con la simple mirada, pobres doncellas.

sucios&relamidos-8De ser editor de una revista (vade retro Satanás), la llamaría Extreme Modelling (la auténtica no sé si seguirá existiendo porque hace años que no compro ninguna), y sacaría cosas como las que intento comentar en esta entrada y en otras. No iba a durar dos números, claro, pero a mí la farándula perimodelística me fascina por la cantidad de lugares comunes superpuestos que acumula, la inmensa mayoría falsos o puras tonterías, de las que nadie habla pero casi todos evidencian y aceptan. Me fascina, por ejemplo, cómo salvando distancias, culturas y lenguas, los modelistas del mundo mundial tienen las mismas manías y peras mentales, se quejan de lo mismo, sufren idéntica medallitis, son igual de caprichosos, generosos, egocéntricos o vanidosos. Quizá los japoneses van un poco por otro lado, pero ya se sabe que ellos son ellos y su circunstancia.

En el tema de la mesa de trabajo y de las fotos de maquetas, como en todo, no está uno para dar lecciones. Si el lector sigue estos “coleccionables” sin ton ni son de mis entradas, ya sabrá que soy radical y firme partidario de que cada cual se equivoque solo, faltaría más. Lo cierto es que nunca verá una foto de mi mesa de trabajo completa si puedo evitarla. No es timidez ni secreto, es que simplemente a nadie le importa cómo diantres tengo mis botes de pintura, qué pegamento uso o de qué color es la pared de la habitación porque no tiene el menor interés.

Mi mesa es de esas miles que están en medio de las que acabo de enseñar, en la mediocridad de la mayoría. Ni repulida ni desastrosa, repleta de cachivaches en ordenado desorden (suelo saber dónde está cada cosa, pero a veces no). Cuando me gustaba reciclar, le pedía a Manuel el del bar las cajoneras rosáceas de las golosinas para meter herramientas y pinturas, hasta que ocurrieron dos cosas: me dí cuenta de que no cabía tanto como pensaba y que alguien me dijo que mi mesa parecía un kiosko de chucherías. Era verdad. Entonces, en un arrebato de dignidad, me fui a los chinos y me agencié cajoneras para las pinturas y algún extra para meter las herramientas y todo lo que voy guardando para el día de mañana que nunca llega: cables de cobre, piezas sin usar, cuchillas de repuesto y un largo etcétera. Puesto a reciclar, usaba las chapas de las cervezas y refrescos para pintar. Como para salir en Euromodelismo… Qué gracia.

Siempre aspiro al orden y la compostura, pero me sale la veta remanguillé cuando menos lo pienso, por eso mi estilo de mesa tiende más al desorden que a la férrea disciplina en la disposición de los objetos. Mi tapete de corte tiene muescas (para eso está), pero no hay restos de pintura ni mugre antediluviana. A nadie le gustará ver una mesa llena de porquería reseca, pero a mí los ambientes super-repulidos me dan sensación de muerte y frialdad, además de ser más falsos que Judas. Si no tengo más remedio que elegir, prefiero a los modelistas que al menos se atreven a enseñar lo que tienen como está, por mucha roña que se acumule.

Igual me pasa con las fotos de paso a paso. Las imágenes de maquetas sobre porquería son un asco, pero los narcisismos de la alfombrilla y la manita con el aérografo resultan estomagantes por edulcorados. Dejando a un lado la habilidad fotográfica, para la que tengo escaso talento y además no practico, a mí me basta con que se vea más o menos claramente lo que he hecho. A veces se cuela una mancha en la cartulina o una mota de polvo en la maqueta. Si no puedo corregirlo, no me molesto en realizar nuevas fotos. Confieso que cada vez me da más pereza hacer fotos y más aún artículos de paso a paso. Simplifico tanto que quizá llegue el momento en que ni los haga, o los haga de otra manera. Este es un ejemplo de a lo que yo aspiraría si tuviese más ganas de ponerme a la tarea. Esa página proviene de una web sencilla, ágil, bien pensada, con fotos claras y diagramas informativos, sin fotoporquerías ni imágenes para tiernas ninfas de opereta: Antrum Ratus.♦

Acerca de scalator

Modelista por temporadas, horas, ratos y humores. Pocos aciertos, menos currículo y muchas ganas de incordiar al complacido paisanaje. No me busques en redes sociales ni concursos. Tampoco vivo de esto. Estoy por casualidad y de paso, como todo(s).
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